El primer día en Yangon (Rangún en español), nos encontramos un poco perdidos intentando acostumbrarnos al ritmo del sudeste, a su calor húmedo, al bullicio de los coches (Las motos están prohibidas en Yangon), y a una ciudad donde los pasos de peatones no sirven de nada.

Cruzar la calle sin que nos atropellaran parecía misión imposible, aunque más tarde nos dimos cuenta de que son los mismos conductores los que nos esquivaban, nosotros solo teníamos que aventurarnos a cruzar la carretera. Así que recorrer la ciudad a pie se iba a convertir en una aventura desde el principio.

© Tiempo de Explorar 2016

Curiosos, hambrientos y deseando probar la gastronomía típica de Myanmar, buscar un restaurante fue lo primero que hicimos tras soltar las maletas en el hotel. Preguntamos por un restaurante local y nos recomendaron el restaurante Golden Taste. La comida estaba deliciosa y el restaurante lleno de locales, no encontramos ningún turista.

Después de comer, ya con el estomago lleno y un par de cervezas Myanmar, tomamos la decisión de ir paseando hasta la pagoda Shwedagon. Eran las dos de la tarde, cuando el calor más apretaba y todo hay que decirlo, fue un error.

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Una vez allí, nos tumbarnos en el césped del parque Kan Taw Mingalar a descansar un rato. Teníamos programado ver al día siguiente el interior del complejo de la pagoda, asi que después de pasear por los alrededores nos decidimos por buscar un lugar más fresquito, y pensamos en el Museo Nacional, allí seguro que tienen aire acondicionado dijimos.

 

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Y efectivamente fue todo un acierto, pasamos las horas de más calor andando por las salas del Museo Nacional, empapandonos de la riquísima y antiquísima cultura del Reino de Birmania a traves de sus dinastías, conociendo sus orígenes e historia que comienza en el año 3000 A.C. y está influenciada por mongoles, chinos e indios, como la mayoría del Sudeste Asiático.

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Más tarde, cuando el calor nos dió un poco de tregua, decidimos continuar nuestro paseo por la ciudad y visitar las zonas de Downtown y Riverfront. Caminamos desde el Museo Nacional hasta el Barrio Chino. Una vez allí nos dirigimos a la pagoda Sule.

Al atardecer, la gente se reúne en el parque Maha Bandula a jugar al fútbol, pasear y charlar. En el centro de estos grandes jardines se encuentra el Monumento a la Independencia, un gran obelisco. El parque está rodeado por la Pagoda Sule, el Ayuntamiento y la Corte Suprema de Myanmar, es espectacular.

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Disfrutamos mucho del camino y de los cientos de puestos callejeros de comida, artesanía… que encontramos a nuestro paso.

Nos sorprendió mucho que pocas cosas en Yangon están enfocadas al turismo. El número de turistas que visitan Myanmar crece cada año, según nuestro guía hace cuatro años 600 mil personas visitaron el país. En 2015 fueron 4 millones. Esto hace que el país conserve mucha autenticidad y que sea muy difícil encontrar grandes grupos de turistas, como si ocurre en algunos de sus países vecinos.

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Para terminar nuestra tarde, continuamos caminando por Downtown y subimos a tomar algo a la azotea del hotel Kosan, donde se encuentra el Kosan Rooftop bar.  Desde allí pudimos ver una panorámica de la ciudad al atardecer, una forma perfecta de acabar nuestro primer dia en Yangon. El segundo día visitamos sus dos principales lugares: El Buda Reclinado y la Shwedagon Pagoda.

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Recomendaciones

  • Si visitáis Yangon en los meses más calurosos del año, programar actividades a la sombra durante las horas centrales del día, el calor es insoportable (Lo decimos dos almerienses, así que la recomendación es seria)
  • Los taxis en Yangon son muy baratos ya que las motos no están permitidas y por lo tanto el taxi se convierte en un servicio de primera necesidad, tanto para los turistas como para la gente local. Un trayecto corto puede rondar entre uno y dos dolares.
  • Nosotros nos alojamos en el hotel Lotus Boutique House de Yangon. La habitación era sencilla pero limpia y bien decorada, el personal del hotel fue muy amable y el recepcionista hablaba inglés. El desayuno fue bastante decente en la terraza. Y lo mejor, está situado en un sitio céntrico, así que es fácil caminar desde allí hasta los lugares más turísticos de la ciudad.

Los imprescindibles de Yangon: Buda Reclinado y Shwedagon Pagoda