Al Corazón de Australia: Los Australianos

La columna de Arturo Guede.

Como ya os adelantamos en nuestro artículo Al Corazón de Australia: El proyecto de Arturo Guede, durante las próximas semanas hemos cedido un espacio de Tiempo de Explorar a Arturo Guede donde él nos irá contando, de primera mano, sus sensaciones y las experiencias que está viviendo en la vuelta a Australia en bicicleta que actualmente está realizando con el objetivo de recaudar fondos para asociaciones que ayudan a la investigación de enfermedades cardiovasculares.

Los Australianos

Cuando uno está lejos de su casa es normal sentirse desprotegido. Un viaje o un estilo de vida nómada, amplifican esta sensación porque hay muchas variantes que no se controlan y que generan miedo. Y el miedo nos retiene e impide que llevemos a cabo muchas cosas.

Os hablaré de mis miedos y algunas impresiones. Llegué a Australia y pasé de defenderme en inglés a escuchar ruso. El idioma es una gran barrera, pero voy sintonizando este acento tan particular que a mí me cuesta. Aquí la gente te brindará el tiempo necesario para que pisotees su lengua y harán el esfuerzo de comprenderte con una sonrisa. En Francia, no siempre me lo pusieron tan fácil así que valoro mucho esta forma de actuar.

Desde que empecé el proyecto no he parado de desplazarme, salvo días sueltos para visitar algo reseñable y descansar de tanto pedalear.  Durante todos estos kilómetros he tenido que afrontar diversos miedos y me he visto en situaciones comprometidas, pero siempre apareció alguien ofreciendo ayuda.

En una etapa, llegué a un punto en el que la carretera estaba en obras y el continuo fluir de camiones por el tramo sin arcén que habían dejado, convertía mi paso en un suicidio. Retroceder no era una opción porque estaba en el medio de la nada y sólo cabía la posibilidad de ir por esa ruta. Cuando estaba buscando un hueco en el tráfico para jugar a la ruleta rusa con mi integridad física en mi intento por avanzar, apareció un obrero y se ofreció a llevarme ese tramo en su camioneta. Nos costó subir la bici, pero lo conseguimos y salvó mi día.

Recuerdo estar en los aledaños de un supermercado comiendo una manzana con mirada perdida y un señor se acercó curioso a preguntarme que me movía a empujar una bici con tanta carga. Le expliqué el proyecto y no escatimó en halagos hasta que fue con su mujer a hacer la compra. Cuando encajaba las calas para empezar a pedalear y dejar el área comercial, apareció con una bolsa de un kilo de manzanas y otra de peras, además de una bebida para deportistas.

Me han sucedido una y mil historias como ésta. Es la primera vez que viajo con la bicicleta pero como en todos los países que he visitado o he vivido, he tenido experiencias malas y hay cosas que no comparto. Sin embargo, mis impresiones aquí son muy buenas y tengo que dar las gracias a los Australianos porque están haciendo este reto más sencillo.

Si te ha gustado este artículo compártelo en tus redes sociales para que tus amigos también puedan leerlo, así ayudarás a Arturo promocionar su proyecto😊. Si colaborar con el proyecto Al Corazón de Australia y hacer una donación para ayudar a Arturo a recaudar dinero para asociaciones de investigación de enfermedades cardiovasculares puedes hacerlo a través de esta página web: Kukumiku.

2018-11-27T20:13:54+00:00

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